Murcia

Murcia (Rincón de Seca): Hermandad de Auroros Ntra. Sra. del Carmen

Comenzaba el mes de febrero del año de gracia de 1890 cuando un grupo de huertanos devotos de la Virgen del Carmen decidieron dar forma y poner por escrito los primeros estatutos de su asociación. Nació así aquel primero de febrero de 1890 la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen de Rincón de Seca. A pesar de los esfuerzos y del tiempo invertido no ha sido posible determinar ni siquiera de forma aproximada cuando empezaron a juntarse para tales menesteres.

Sabemos, que a finales del siglo XVII los frailes dominicos establecidos en Murcia, tenían por costumbre organizar procesión en honor a la Virgen María. Durante el acto, se entonaban bellas y originales canciones muy del gusto de los feligreses que en gran número acudían a las celebraciones, sobretodo huertanos y especialmente cuando había que rogar por buenas cosechas, por la salud afectada o por las múltiples epidemias tan corrientes en aquella época, por las riadas, plagas y cuantas calamidades afectaban a los hombres del campo. Conociendo la afición y facilidad del hombre de la huerta por todo lo musical, y su arraigada piedad, no resulta extraño que se adoptara aquella costumbre, trasladándose de la capital a las pedanías trasmitiendo el canto y letras en un estilo peculiar y sencillo, y que fuera este el origen de lo que en la actualidad son Las Hermandades de Auroros.

Con el transcurrir del tiempo, se fueron depurando y añadiendo escritos, consolidando y modificando letras, estableciendo normas sencillas pero útiles para la normal actividad de la asociación y asociados. Y llegó el momento de dejar constancia de todo ello para que en lo sucesivo no pudiera haber duda sobre el cómo y el cuándo, bastaría con consultar la norma escrita.

Para atender a los gastos de la Hermandad: Misas en sufragio de las almas de los asociados, funciones de Iglesia, fiestas de la Virgen, contribuciones a obras de la parroquia, novenarios, adquisición de útiles etc., era menester conseguir fondos, por ello se creó una lista de asociados del pueblo llamados: "Hermanos de Tarja", totalmente diferenciados de los Hermanos Cantores que son los que forman los coros para el canto. Tenemos conocimiento de que en los primeros Estatutos se establece la cuota de ocho reales por año y familia que lo aceptara pues la inscripción era voluntaria.

Consta en el balance de cuentas del primer año que se recaudaron por este concepto 200 reales que se entregan al Tesorero para acometer los gastos con la condición de que si faltara los pondría de su bolsillo hasta que hubiesen fondos para reembolsarlos. Había diferentes formas de la recogida de ayudas, (a saber) "La limosna del panizo" y "La de la seda" que consistía en la recogida casa por casa de dicho fruto que una vez desgranado por los Hermanos y sus familias era vendido a beneficio de la Hermandad.

Forma parecida en el asunto de la seda. La simiente del gusano era adquirida por la Hermandad que la entregaba a los vecinos del pueblo para su crianza, al término del ciclo se recogía y su venta suponía importantes ingresos. Se tenía asimismo por costumbre adquirir pollos pequeños para su distribución y engorde entre algunos vecinos, habida cuenta del carácter altruista de vecinos y Hermanos de la Aurora, estos menesteres, suponían una buena fuente de ingresos para el desarrollo de todas las actividades que la Hermandad programaba para el año. Con el carácter de limosna extraordinaria se estableció una vez incorporada la rondalla a la Hermandad, la pedida de Año Nuevo, pues al haber varias Hermandades por aquellos tiempos, se asignó a cada una un día especial para la pedida de Navidad con la Salve y las coplas de "Aguilando". Se salía por las casas de los vecinos para recaudar fondos para la parroquia y para la Hermandad. También había costumbre de sacar una pequeña imagen por las casas de la huerta solicitando a los vecinos esas ayudas que se otorgaban de buen grado. En la actualidad, con verdadera pena algunas de estas costumbres han desaparecido quedando como fuente de ingreso las cuotas de las "Tarjas" y las ayudas de organismos e instituciones excesivamente ajustadas, estas la más de las veces, lo que nos obliga a estirar milagrosamente los escasos fondos suplementando con una buena dosis de ingenio, sacrificio y enorme ilusión la parvedad de las ayudas.

Entre otros acuerdos y preceptos se establece en 1905 la figura del "Cabeza de Cuadrilla" como primero de los hermanos encargado de cumplir y hacer cumplir los estatutos, representar a la Hermandad y cumplimentar los acuerdos de las juntas. Desde 1927 hasta 1935 pasa a denominarse Presidente, y tras el paréntesis de la guerra civil, en 1951 se denomina Hermano Mayor. En 1905 se acuerda modificar el sistema de contabilidad pasando de contar en reales y céntimos a contar en pesetas y céntimos.

En 1907 se acuerda que, cuando un Hermano fallezca se le facilite a la familia una libra de cera para el alumbrado del cadáver y asistir al entierro con una docena de luces y el estandarte. Los Hermanos de Tarja son aquellos que sin participar en el coro ayudan con su aportación económica al mantenimiento del culto y conservación de la imagen de la Virgen.

Somos,"El Legado Histórico" que a través de los años se ha ido transmitiendo de padres a hijos o de abuelos a nietos, no se ha perdido en la actualidad, antes, bien se ha enriquecido con una presencia más viva de la Aurora, en actos, celebraciones, fechas que le son propias, despiertas por las casas de los hermanos de tarja los sábados de madrugada. Conviene señalar que lo más importante es, para el fin que se creó, alabar a la Santísima Virgen en su advocación del Monte Carmelo.

La música de los Auroros, está condicionada por el uso que se le dá a determinadas situaciones. Como sección musical de las antiguas Cofradías de Hermandades, el canto, la música, es una manifestación religiosa de fervor mariano.

Esta Hermandad, cuenta en la actualidad dentro de los cuatro ciclos de que se compone el año Auroro, con una diversidad de letras y estilos para cantar en cada ciclo: Ordinario, Pasión, Difuntos y Navidad. Esta división, corresponde a la temática que tratan, pero, musicalmente solo existen tres, englobándose Ordinario y Difuntos en la misma música. El Ciclo de Pasión, comprende el periodo de la Cuaresma y Semana Santa. Los temas que se tratan son trascendentales y giran alrededor de la epopeya de la Pasión de Cristo el sufrimiento y los Dolores de su Santísima Madre.

El Ciclo Navideño comprende desde La Purísima hasta Reyes, cantándose al Nacimiento de Cristo siendo el más alegre de la actividad Aurora incorporándose rondalla, solistas y coros para cantar "Aguilandos y Salves Navideñas, abriéndose y acercándose al público de la calle. Todos los ciclos en su estructura musical van siempre acompañados por el sonido monocorde de una campana que marca el compás del canto.

Según los expertos musicólogos que estudian este modo de canto y toda su estructura, dicen: Esta Hermandad de Ntra Sra. del Carmen, conserva perfectamente todo el tejido polifónico de las Salves. Tienen un gran número de ellas y un buen número de cantores para cada una de las voces, lo que le proporciona una claridad y riqueza melódica y armónicamente de lujo. Su forma de cantar que es bastante ornamentada, ofrece los adornos de una forma natural nada sistematizada, apareciendo aleatoriamente las melodías. Esta campana muy inquieta, ha rescatado en los últimos tiempos piezas musicales de la tradición ofreciendo un nivel de ejecución extraordinario. No hay que olvidar que ninguna grabación podrá suplir la experiencia sin igual que supone escuchar en vivo, en su entorno natural, estas polifonías populares que representan la más alta cima sonora del Mediterráneo Español.

Las voces: El modelo de estructura vocal mas frecuente en las Campanas de Auroros es el de cuatro voces masculinas, distribuidas en dos coros que intervienen alternativamente de acuerdo a la pauta antifonal, es decir: Medio verso para cada coro. Nos ceñimos a un orgánico o sea, voz de tronco, que correspondería a la de tenor, y sobre esta voz van girando las demás, cuarta segunda, bajo, quinta que normalmente está cantada por una voz blanca, en este caso la de un chiquillo de no más de diez-doce años. En ocasiones, esta voz es cantada por una persona adulta en "Falsete"y casi siempre corre a cargo de los tenores de registros más agudos.

En ciertas salves sobre todo en las de corte más antiguo, empieza el pedal, es decir, el bajo y acto seguido se van incorporando el resto de las voces hasta conseguir el armónico. A veces y en algún estilo de salves, aparece una voz llamada septillo con el contrabajo que hacen que los armónicos sean más sublimes. El resto y su parte técnica, lo dejamos para el estudio y conocimiento de los entendidos en la materia.

La melodía: Los cantos de los Auroros se apoyan siempre sobre un tema melódico dependiendo de la letra y el estilo que se tenga que cantar, de ello se encarga generalmente el "Guía" que es el que "Rompe la Salve" para después vayan entrando las voces que correspondan. El sabor morisco en las melodías Auroras aparece especialmente en las entonaciones de los solos en algunas Salves, sobretodo en las de Pasión cuyos melismas cuentan con ornamentos sobre notas muy en conexión con el cante jondo.

El tesoro musical de la Aurora guarda todavía gran parte de su esplendor a pesar de ciertas lagunas que parecía abocarle a su extinción entre finales de los cincuenta y los ochenta del pasado siglo.

Hoy, podemos afirmar con rigor que la tradición musical Aurora está viva, aunque lo esté en un presente cabe destacar un pretérito glorioso y un futuro al menos inquietante que todos estamos obligados a despejar.

Esta Hermandad Aurora, ha intentado siempre conservar y transmitir este "Legado" tal cual llegó a nuestros oídos y a nuestros archivos, por todo ello nos sentimos orgullosos , aunque, el reto asumido en su día fuese de una gran responsabilidad, guardar y difundir la herencia de los que nos precedieron, de aquellos Huertanos Beneméritos que hicieron de la Aurora una nueva forma de sentir y de vivir.

No ha sido fácil el esfuerzo realizado, ni el tiempo invertido, tampoco el trasiego humano que durante todos estos años hemos tenido en el fuero interno de la Hermandad, la enseñanza, el acople de las voces en sus diferentes facetas, y la importancia de hacer comprender a los Hermanos (cada cual de su casa) para lo que estábamos llamados, honrar y alabar con nuestros cantos y comportamiento a la Excelsa Madre de Dios y Madre Nuestra, María Santísima en su advocación del Monte Carmelo.

Presente y futuro: El presente del Auroro es el resultado de la superación de inconvenientes; ambiente nocturno, malas horas, vencer las molestias y sacrificios varios. Tras un devenir incierto, se descubre que por encima del canto, o a su pesar, preside y atrae la recuperación de un tipo de relación humana, limpia y dormida, en donde la vuelta al disfrute de lo que solo es reflejado en escritos con intención costumbrista, se torna real y al alcance del que lo desea.

Entender la personalidad del Auroro, pasa por tomar en consideración la confluencia de algunos elementos que se interaccionan mutuamente y sin cuya presencia nunca se hubiese producido este fenómeno: sacrificio aparente ante la amenaza de otras opciones que supuestamente pueden alejar dicho esfuerzo, la noche, el silencio, el aroma que la huerta regala a quienes la homenajean. Todo esto, mezclado con el tintineo monocorde de la Campana, ayudan a confundirse con esa historia anónima, pura y real que la vivimos al presenciarla. El futuro del Auroro, anida en sí mismo, en el reconocimiento eterno de lo que significa contrastada diferencia.

Hemos de reconocer, que sin la presencia de algunos hombres de bien que han luchado a nuestra par y la no menos inestimable ayuda de algunos Organismos Oficiales, hubiese sido mucho mas difícil llevar a cabo tal propósito. A los que están, reconocerles su valiosa aportación, y a los que se marcharon, rogar a Nuestra Señora que les tenga en un lugar de privilegio.

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